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Las proyecciones para 2026 comienzan a consolidarse y el mensaje del consenso es claro, aunque menos eufórico que hace un año. De acuerdo con las estimaciones de Goldman Sachs Research, las acciones globales podrían generar un retorno total cercano al 11% en los próximos 12 meses, considerando apreciación de precios y dividendos.
El dato es relevante, pero no puede leerse de forma aislada. Llega después de un 2025 excepcional para los mercados bursátiles, impulsado por la expansión de múltiplos, la mejora de expectativas macro y un fuerte crecimiento de beneficios. Ese contexto ya cambió.
Hoy, el mercado se encuentra en una fase distinta del ciclo, donde las subas proyectadas existen, pero exigen más precisión y menos complacencia.
Qué está descontando hoy el mercado
El escenario actual parte de un punto clave: las valuaciones ya son elevadas. Tras el rally previo, gran parte del crecimiento esperado para 2026 está incorporado en los precios, especialmente en Estados Unidos. Esto no invalida el potencial de suba, pero sí limita la magnitud y modifica la dinámica.
Según las proyecciones, el S&P 500 lidera con un retorno esperado cercano al 11%, mientras que Europa muestra un potencial algo menor en términos nominales, aunque más atractivo cuando se mide en dólares. Asia, excluyendo Japón, aparece como una de las regiones con mejor combinación entre valuación y crecimiento, aunque con mayor sensibilidad al ciclo económico global.
El motor principal sigue siendo el crecimiento de las ganancias corporativas, no la expansión de múltiplos. Esa diferencia es clave. En 2025, el mercado pagó más por cada dólar de beneficio. En 2026, el avance dependerá de que esos beneficios efectivamente se materialicen.
Un 11% proyectado no es una promesa
El número funciona como referencia, no como garantía. Un retorno esperado del 11% es un promedio construido sobre supuestos que incluyen estabilidad macroeconómica, crecimiento sostenido y ausencia de shocks relevantes. En este punto del ciclo, cualquier desvío tiende a amplificarse.
La tolerancia del mercado al error es menor. Resultados corporativos que no cumplen expectativas, cambios en la trayectoria de tasas de interés o tensiones geopolíticas pueden generar correcciones más rápidas que en fases tempranas del ciclo. La volatilidad deja de ser un accidente y pasa a formar parte del recorrido.
Por eso, el mensaje de fondo del informe no es optimismo ciego, sino moderación estratégica. El mercado aún ofrece retornos atractivos frente a alternativas tradicionales, pero exige una lectura más fina del riesgo, mayor selectividad y expectativas realistas.
En 2026, las acciones globales todavía pueden subir. La diferencia es que ya no lo harán por inercia. El mercado sigue avanzando, pero ahora observa con más atención a quién acompaña el movimiento y por qué.
-Mr. Market



